El Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza se celebra cada año el 17 de octubre. Esta fecha fue reconocida por las Naciones Unidas en 1992 y se marcó para concienciar al mundo sobre la necesidad de erradicar la pobreza y la indigencia en todo el mundo. Ayer fue el Día Internacional de la Alimentación, fecha proclamada por la FAO que pretende sensibilizar a todos los pueblos del mundo con el problema alimentario mundial. Estas fechas recuerdan la situación de pobreza y la falta de acceso a una alimentación segura y adecuada, dos cuestiones interrelacionadas que sufren demasiadas personas hoy en día y son de carácter básico.

La Agenda 2030 de las Naciones Unidas quiere no dejar a nadie atrás y poner fin a la pobreza en todas sus formas es el primer capítulo de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible.

ODS 1: PONER FIN A LA POBREZA

Más de 700 millones de personas siguen viviendo en condiciones de pobreza extrema y luchan por satisfacer necesidades básicas, como la salud, la educación, el acceso al agua y saneamiento, y un largo etcétera.

La pobreza en cifras: 736 millones de personas viven en un entorno de pobreza extrema, es decir, el 11% de la población mundial vive en la extrema pobreza, o 1 de cada 10 personas en el mundo. Aproximadamente 1.300 millones de personas viven en la pobreza multidimensional (carencias en los ámbitos de salud, educación y nivel de vida). El 50% que vive en la pobreza son menores de dieciocho años. El 80% de las personas que viven con menos de 1,90 dólares diarios viven en Asia Meridional y África subsahariana. Actualmente 30 millones de niños crecen pobres en los países más ricos del mundo.

Erradicar la pobreza sigue siendo uno de los mayores retos de la humanidad. Es innegable que en las últimas décadas ha habido un progreso notable en la reducción de la pobreza, pero debido a la crisis sanitaria de la COVID-19 se ha intensificado consideradamente. Una investigación publicada por el Instituto Mundial de Investigaciones de Economía del Desarrollo de la Universidad de las Naciones Unidas advierte que las consecuencias económicas de la pandemia mundial podrían incrementar la pobreza en todo el mundo hasta llegar a afectar a 500 millones de personas más.

La pobreza va más allá de la falta de dinero y recursos, es uno de los obstáculos para disfrutar de una vida digna. Entre sus manifestaciones figuran el hambre, la malnutrición, la falta de una vivienda digna y el acceso limitado a servicios básicos. Además conlleva discriminación, exclusión social y atenta contra los derechos humanos.

La Agenda 2030 propone acciones para erradicar la pobreza extrema como mejorar la protección social y la cobertura de las personas pobres y vulnerables, asegurando las mismas oportunidades de acceso a los servicios financieros, los servicios básicos y tecnologías apropiadas, a la propiedad y el control de las tierras y otros bienes y a los recursos naturales. Para todo ello se necesitan recursos, cooperación para el desarrollo, marcos normativos y políticas que tengan en cuenta sin embargo las cuestiones de género, ya que la mayoría de las personas pobres son mujeres.

Acabar con la pobreza es posible, según el economista Jeffrey Sachs, se necesita menos del 1% de los ingresos anuales de los países más ricos del mundo. Es una cuestión global que implica la cooperación entre los agentes de los sectores público y privado, de la comunidad científica y académica y de la sociedad civil, para implementar la solución que nos interpela y obliga a todos como seres humanos.