Hoy, 20 de marzo, con la entrada de la primavera, se celebra el Día Internacional de la Felicidad. Esta fecha reconoce la relevancia de la felicidad y el bienestar como aspiraciones universales del ser humano que, fue instituida el 28 de junio de 2012 por la Asamblea General de las Naciones Unidas. En 2015, cuando la ONU establece los Objetivos de Desarrollo Sostenible para el año 2030, lo hace para erradicar las problemáticas que en la actualidad están pendientes en todo el mundo. Una de estas es la desigualdad, que se encuentra relacionada directamente con el bienestar y la felicidad de los individuos.

Es por ello, que hoy dedicamos el presente post al propósito de reducir las desigualdades en todo el mundo que figura como el capítulo 10 en el programa de la Agenda 2030.

ODS 10: REDUCIR LAS DESIGUALDADES

El objectivo que persigue este ODS es reducir las desigualdades que se encuentran presentes en todos los países del mundo y al mismo tiempo, entre estos. Aunque la Declaración Universal de los Derechos Humanos recoge que todas las personas somos iguales, millones de personas en todas las partes del mundo sufren discriminación por razón de edad, sexo, discapacidad, ingresos, raza, clase, etnia, origen, religión u otras condiciones. Además, la diferencia de oportunidades no únicamente se da entre personas sino que también, entre países.

Las desigualdades en cifras: el año 2016, el 22% de los ingresos globales fue recibido por el 1% superior, mientras que el 10% de ingreso fue recibido por el 50% inferior. La desigualdad económica es impulsada en gran medida por la propiedad del capital. Si las cosas siguen como hasta el momento, el 1% más rico del mundo alcanzará 39% para el 2050. Las mujeres pasan, por promedio, el doble de tiempo en las tareas domésticas no remuneradas, en comparación con los hombres. Las mujeres tienen el mismo acceso a los servicios financieros que los hombres en solamente el 60% de los países evaluados y a la propiedad de la tierra en sólo el 42% de los países. Unos 69 millones de niños y niñas menores de cinco años morirán por causas desigualitarias en su mayoría, prevenibles.

Para lograr la reducción de las desigualdades, la Agenda 2030 propone potenciar y promover la inclusión social, económica y política de todas las personas. Aumentar los ingresos de las personas más pobres, facilitar la migración y aplicar el principio de trato especial y diferencial en comercio por los países en desarrollo. Todo ello, se conseguirá eliminando legislaciones y prácticas discriminatorias así como, promoviendo políticas adecuadas, especialmente fiscales, salariales y de protección social sobre las instituciones y mercados mundiales. Asegurar una mayor representación e intervención de los países afectados en el proceso de adopción de decisiones sobre los problemas mundiales, con el fin de que las soluciones sean más eficaces, dignas y responsables.

No es posible lograr la sostenibilidad del planeta si se excluye a una parte de la población o si la ciudadania no tiene las mismas oportunidades de tener una vida digna en todos los sentidos.