Hoy, 5 de marzo, se celebra el Día Internacional de la Eficiencia Energética. Encontramos los orígenes de la celebración de esta fecha en la primera conferencia internacional sobre la eficiencia energética en Austria el año 1998, donde más de 350 expertos y líderes de 50 países discutieron sobre estrategias para combatir la crisis energética y proporcionar soluciones al reto planteado.

El presente propósito coincide con uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para alcanzar hasta el año 2030, concretamente el ODS 7.

ODS 7: ENERGÍA ASEQUIBLE Y NO CONTAMINANTE

El objetivo que persigue este capítulo de la Agenda 2030 es garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos y todas.

La energía es el motor de las sociedades prósperas, señal de crecimiento y maduración. Desde la primera conferencia internacional hasta la actualidad, la eficiencia energética se ha ido consolidando junto con el uso de energías renovables, como principal herramienta para frenar el cambio climático y encaminarnos hacia una sociedad más sostenible.

Sin embargo, hoy en día alrededor de 1.200 millones de personas viven sin electricidad. Por esta razón, la energía es un objetivo para lograr que se integra dentro de la Agenda 2030. Esta, quiere garantizar el acceso universal a servicios energéticos adecuados, aumentar la energía que proviene de fuentes renovables y duplicar la eficiencia energética. Además, la energía es el factor que está contribuyendo más al cambio climático, y representa alrededor del 60% de todas las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. En un contexto como el actual, de pandemia, es muy importante que la lucha contra el cambio climático y la crisis sanitaria del Covid-19 compartan una hoja de ruta.

La energía en cifras: Más de 1.200 millones de personas -una de cada cinco personas de la población mundial viven sin electricidad. La mayoría de estas personas se encuentran en una docena de países de África y Asia. Otros 2.800 millones de personas dependen de leña, carbón vegetal, estiércol y hulla para cocinar y calentarse, lo que provoca más de 4 millones de muertes prematuras al año por contaminación del aire en locales cerrados.

Investigación, infraestructuras y unas tecnologías limpias, serán imprescindibles para alcanzar este objetivo y por ello, se debe promover la inversión en recursos energéticos renovables y asimismo, aumentar la cooperación mundial para llevarlo a cabo.